Archivos para la busqueda de septiembre, 2010

El comunicado de Espartaco…¿Realmente una salida de pata de banco?

patricia_rato_y_espartacoNo sé lo que pensaréis vosotros, pero creo que ha hecho muy bien. Patricia Rato no es la desprotegida y tierna víctima que nos ha querido vender. Aunque el texto del comunicado tiene algunas contradicciones. ¿Cómo puede hablar de dioble moral cuando han estado haciendo el paripé durante cinco años con la maestría de dos consagrados actores en bodas, bautizos, comuniones y presentaciones de libros? Aquí tenéis el texto. Juzgad vosotros mismos. La sobrina de Rodrigo Rato ya ha declarado que se siente muy dolida. No reconoce a su marido en este texto. Con respecto a ese personaje que sobrevolaba sobre el matrimonio, no es Fran Rivera, como se ha estado especulando. Hace algún tiempo se susurraba el nombre de un torero no demasiado conocido. Aunque mucha gente duda de que Patricia haya tenido agallas, perteneciendo a una familia como la suya, para materializar nada.

Aunque siempre he procurado guardar la mayor discreción posible sobre mi vida privada, porque he entendido que es la mejor manera de vivir y sacar adelante una familia dentro de la normalidad, hoy, ante la utilización interesada y manipulada que se está haciendo de mi privacidad, voy a romper mi norma de silencio por una vez -y espero que única-, para aclarar determinadas cuestiones sobre las que nunca creí que tuviera que dar explicaciones.

Una. Estoy casado con Patricia Rato en Régimen de Separación de Bienes desde el ocho de julio de mil novecientos noventa y uno. Espero que nunca tenga que entrar en mayores detalles sobre aquel acontecimiento No hay Gananciales que liquidar.

Dos. Las dificultades con mi todavía mujer, Patricia Rato, no son nuevas. El cuatro de mayo de dos mil cinco, ante un ilustre Notario de Madrid, firmamos una Escritura de Acuerdo de Separación Conyugal de Hecho. No creo necesario llamar la atención sobre la particularidad de que sólo se firma un documento de esta clase cuando el matrimonio ha fracasado, como había ocurrido con el nuestro. Insisto: este documento tiene una antigüedad de cinco años. Y, por cierto, ya en aquella ocasión sobrevoló sobre nosotros un personaje que aún no ha desaparecido del escenario. No entiendo, por tanto, cómo a estas alturas una de la partes se puede presentar como victima de la otra, salvo que se pretenda manipular la realidad u organizar un juicio popular paralelo mediático con intenciones poco claras. Seguramente el tiempo lo aclarará todo.

Tres. Es también cierto que el quince de febrero de dos mil diez firmamos otro documento, en este caso privado, que poco difería del de cinco años atrás. Como novedad se hacía referencia a “unas posibles donaciones” que yo le haría a mi mujer.

¿Qué razón podía tener este nuevo documento privado, si ya existía uno anterior, de carácter público, nunca invalidado, con la única novedad de las supuestas e inexistentes donaciones?

Por más que personalmente lo lamente, todas las apariencias señalan en la misma dirección: El interés por las “supuestas” donaciones. El dinero.

Este documento -que tantas cosas me han ayudado a acabar de entender-, surgió a raíz de mi última propuesta sobre el intento de buscar una solución, si es que todavía era posible, para nuestro matrimonio. Se me dijo entonces que la inclusión de “las alegadas donaciones” -que, insisto, no existían en el documento oficial sobre nuestra separación de cinco años atrás-, tenían como finalidad única la de tranquilizar a los padres de mi mujer sobre mis buenas intenciones. Nunca entendí que los padres de Patricia tuvieran dudas sobre mi comportamiento ya que mis relaciones con ellos fueron siempre más que buenas. De todas formas firmé el documento privado porque creí que la finalidad era la que se me habían dicho. De ninguna manera -también se me dijo-para hacerlo publico.

Naturalmente cuando a los pocos días me avisaron que había sido presentado unilateralmente en el Juzgado y alegando un consentimiento que nunca presté, me sentí engañado y traicionado y me negué a ratificarlo.

A partir de aquel instante llegué a la conclusión, dolorosa entonces, de que nuestro fracaso matrimonial no tenía solución. Actitudes posteriores, en las que no quiero entrar ahora y espero no tener que hacerlo nunca, me lo han confirmado con creces.

Cuatro. Actualmente existe una demanda de divorcio que me ha presentado mi todavía mujer Patricia Rato, que yo he respondido debidamente y cuya resolución judicial, que con toda seguridad se producirá antes de que finalice el año, espero con ansiedad.

Cinco. Jamás he abandonado a mi familia y mucho menos a mis hijos. Quienes han filtrado intencionadamente ese tipo de rumores y quienes se han dejado manipular por ellos -no se si de buena fe o a cambio de lo que quiera que sea, no lo sé- han desfigurado la realidad y han mentido. Lo que sí he hecho en determinadas ocasiones, sobre todo en los últimos tiempos, ha sido procurar por todos los medios que no me manejen con políticas de hechos consumados e intenciones poco claras.

Jamás he regateado ni regatearé nada a mis hijos. Nada les ha faltado ni les faltará mientras yo pueda. Ni a ellos, ni a mi gente si llegara el caso. En mi casa no ha entrado más dinero que el que yo he aportado. Y quien diga lo contrario tendrá que demostrarlo y correr el riesgo de ver la realidad de los números.

Para conseguir esta situación me estuve jugando la vida delante de los toros desde los quince años. Nada me han regalado ni nada he heredado. Todo lo he conseguido a costa de un gran esfuerzo. Y lo digo con orgullo, porque a pesar de todo lo que quedó atrás y con la ayuda de Dios, a pesar de las veintiuna cornadas que me han dado los toros y las cinco operaciones de rodilla a que he tenido que someterme, he logrado llegar a la primera meta que me tracé: Forjarme un patrimonio con el que ahora, cuando ya he tenido que dejar de torear, crear con mi trabajo una empresa agrícola de la que podamos vivir mi familia y yo. Y hacerlo con desahogo, pero sin alharacas; una vida normal, lejos de las bambalinas, los focos y el papel cuche. Y, sobre todo, lejos de las estridencias que tanta aceptación parecen tener entre determinadas personas.

Nunca he vendido a ningún medio de comunicación ninguna exclusiva periodística ni he cobrado jamás un solo céntimo por asistir a cualquier programa de televisión. Nunca. Mi popularidad se la debo a mi profesión de torero y siempre he procurado respetarla y ceñirme a ella. No pretendo, ni quiero, alcanzar fama por otros motivos. Ni mucho menos dejarme arrastrar a un mundo donde manden las apariencias, la adulación y la doble moral. Por eso he evitado siempre los escándalos, los saraos y quiero llevar una vida serena y sin complicaciones.

Seis. Lamento que en los últimos meses se haya pretendido quemar mi imagen y mi prestigio en la plaza pública, en un juicio paralelo fundamentado en mentiras y, repito, filtraciones falsas, interesadas y actitudes hipócritas, sin otro fin que el de crear una victima y un verdugo. No hay ni lo uno ni lo otro, sólo un matrimonio roto, como hay tantos. No consigo entender qué razón puede haber en todo el montaje que se ha organizado que no tenga algo que ver con la vana creencia de que por el camino del juicio mediático se pueda presionar o torcer la voluntad de los jueces. Tarde o temprano todo quedara al descubierto.
Pero mucho más lamento el daño añadido que se le ha hecho a personas inocentes y todavía fácilmente manipulables desfigurándoles una realidad ya de por sí bastante complicada. Lo lamento, lo siento en el alma y espero que algún día las aguas puedan volver a sus cauces. La ruptura matrimonial -aunque los daños colaterales son inevitables- directamente sólo debe afectar a la pareja. A nadie más.

También lamento que se haya utilizado a mi madre en una foto con la sola pretensión de insinuar y darle a su contenido una malicia que no tenía, y que el agudo periodista que hizo las fotos pudo comprobar si hubiera seguido las normas más elementales del periodismo. O quizás las cumplió pero no quiso que la verdad le estropeara un buen titular y… el dinero que le pagarían.

Y siete. Por mi parte espero y deseo que esta sea la última aclaración sobre mi vida privada y que mis relaciones con los medios de comunicación vuelvan a la normalidad de siempre: Sobre mi vida profesional o cualquier otro tema de interés relacionado con mi oficio estoy a la disposición de todos. Sobre mi vida particular, en absoluto.

Espero también que dejen de seguirme detectives con sofisticados aparatos y artilugios colocados en mi coche para conocer dónde me encuentro en cada momento, fotógrafos a la caza de no se qué… ¿Qué es lo que en realidad se pretende con esto? Todo se sabrá.

De momento sólo pido que me dejen vivir en paz y libertad la vida por la que tanto he luchado.

Nunca he dado escándalos y pretendo no darlos jamás. Es algo en lo que creo como fundamento de mi propia vida, y que le debo a mi familia, a mis amigos, a mi profesión y todos los aficionados que me apoyaron para ser torero. Salvo en cuestiones relacionadas con el mundo del toro, espero no ser nunca noticia.

Oficialmente mi mujer y yo llevamos cinco años separados y, por si fuera poco, estoy sometido a una demanda de divorcio en un juzgado de Sevilla. Si salgo o dejo de salir con quien yo quiera creo que es mi derecho y a nadie tengo que rendirle cuentas. Salvo a mis hijas, que lo haré cuando pueda y crea conveniente. Sólo pido el respeto que merece toda persona que procurar tenerlo por los demás, y, sobre todo, que no se manipule la realidad con intenciones inconfesables. Mi vida es mía, como la de Patricia es suya.


14 ComentariosPublicado el 30 septiembre, 2010 at 09:28am

Jorge Javier Vázquez y su falta de tacto con Mercedes Licer

Mercedes_licer_interviumercedes_licerEs una de las mujeres más guapas que conozco. Es atractiva, tiene clase, es altísima y tiene mucho mejor percha que la mayoría de las mujeres que pueblan el universo de las tertulias televisivas. Gracias a la excelente serie “Alfonso de Borbón, el príncipe maldito”, hemos recuperado el aroma de otros tiempos, en los que los personajes tenían cosas realmente interesantes que contar.

Por ello me pareció bastante absurdo que Jorge Javier Vázquez se metiera con ella de forma absolutamente innecesaria cuando le preguntó si sus preocupaciones espirituales (Mercedes había consultado a su confesor si podía salir en ‘Sálvame’, habían tenido algo que ver con su enorme aumento de peso. ¡Habló el Apolo del brazo en cabestrillo!!Qué forma más tonta de cabrear a las espectadoras con unos kilos de más! Os cuelgo una foto de Mercedes hace más de veinte años y otra de ahora.

Muy pocas mujeres han cambiado tan poco, al menos en el rostro, después de dos décadas. Mercedes Licer estuvo casada con Gonzalo de Borbón, ya fallecido, cuando era una veinteañera. Fue cuñada de Alfonso de Borbón y prima hermana política del Rey.

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9 ComentariosPublicado el 29 septiembre, 2010 at 10:55am

Mar Flores, embarazada de mellizos: los maravillosos efectos de una pulsera de diamantes

mar_flores_embarazadaMar Flores está de enhorabuena. La modelo está embarazada de mellizos, y según cuenta la revista Hola, se encuentra en el tercer mes de gestación.Con los dos pequeños serán ya cinco sus vástagos.

Mar es madre de Beltrán y Mauro, fruto de su matrimonio con Javier Merino; y de Carlo, el mayor, el que tuvo con su primer marido, Carlo Constanza di Costiglioli. Mar, a sus cuarenta y un años, sigue siendo una de las mujeres más bellas del panorama del famoseo nacional.

Sabe dosificar sus apariciones en las revistas del corazón y practica el ejercicio de la amnesia voluntaria. Dejó una honda huella en hombres como Fefé, de quien se sospecha que aún no la olvidado; y en Cayetano Martínez de Irujo, que definió la época en la que estuvo con ella como terrrorífica y de ciencia ficción.

Dicen que el Conde Lequio también estuvo locamente enamorado de ella, pese a la faena que le gastó con la ayuda de Coto Matamoros haciendo públicas sus fotos en la cama con ella en un hotel italiano. Ahora, junto a Javier Merino, el hombre que supo esperar, ha encontrado la felicidad. Como os conté, el pasado once de junio, su marido le obsequió una maravillosa pulsera de diamantes envuelta en una servilleta. Las fechas cuadran. El romántico detalle surtió efecto por partida doble.


9 ComentariosPublicado el 28 septiembre, 2010 at 10:25am

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