Dicen que Margarita Vargas ha perdido al menos quince kilos en los últimos tiempos. Las piernas se le están quedando casi tan borbónicas como a su tÃa polÃtica la Infanta Doña Pilar y a Simoneta y a Doña Cristina, quiene nunca las tuvieron tan bonitas como la Infanta Elena. Y la cara, antaño tan alegre y lustrosa, está adquiriendo tintes de acelga. Ahora que a la esposa de Luis Alfonso se la reconoce en Francia como princesa legÃtima aspirante al trono de Francia, y es invitada por Sarkozy y Carla Bruni a actos tan importantes como la recepción en honor del Papa, va y se nos queda en los huesos.
Cuentan fuentes bien informadas que lo de adelgazar ha sido idea suya, que su marido, al contrario de lo que puedan pensar los envidiosos, la quiere jamona o ajamonada, vestida de Miss Venezuela o disfrazada de camionera; que lo que le cautivó de ella fue su carácter divertido y su gracia, sus bonitos ojos azules, su buen corazón , su forma de contar chistes y su habilidad para sacarle punta a todo.