Travolta y los masajistas: Y ya van cuatro…
La historia de John Travolta y los tres masajistas que le acusan de abuso sexual parecen una publicidad indirecta orquestada para promocionar la serie The client list, de Jennifer Love Hewitt, donde la actriz interpreta el papel de una mujer necesitada de dinero que trabaja en una casa de masajes, donde lo mismo arreglan cervicales que realizan masajes con final feliz. En una de las primeras escenas, la protagonista, que aún no se ha dado cuenta de por qué le pagan tanto, muy confundida, abandona indignada al cliente. No hay denuncias de por medio, como en el caso de Fabian Tanzani, el fisioterapeuta de la compañía de cruceros Royal Caribbean que afirma haber sido acosado por el actor allá por el año 2008. Se trata del tercer masajista que denuncia en breve espacio de tiempo al protagonista de Grease. Según el testimonio de Tanzani, el actor , amén de quedarse en cueros y montarle un numerito le ofreció 12.000 dólares a cambio de mantener relaciones sexuales con él. Se trata del tercer masajista que le denuncia por acoso sexual en lo que va de años. La semana pasada tuvo que enfrentarse a las de dos masajistas de Los Angeles identificados como John Doe1 y John Doe 2, defendidos por un sólo abogado, que le reclaman dos millones de dólares cada uno. Uno de ellos asegura que el actor le llamó fracasado cuando rechazó sus ofrecimientos y que también le confesó que había tenido que hacer algunos favores sexuales para subir en su carrera cuando empezaba en Hollywood.
Marti Singer, el abogado de John Travolta se pregunta por qué ha esperado tanto para presentar la denuncia y por qué en la compañía no consta que informara a sus superiores en aquel momento. “Este individuo simplemente se está uniendo a las otras ridículas especulaciones porque también quiere sus 15 minutos de fama, fabricando una historia que supuestamente pasó hace tres años. Nadie ha sabido nada de este tipo antes y jamás nos contactó algún abogado durante los tres años que han transcurrido desde el viaje” ha manifestado.
Pero aún hay un cuarto masajista. Se llama Michael Caputo, y sostiene que Travolta tuvo que ser vetado del spa del Peninsula Hotel en Manhattan por diversos incidentes como
los que se han denunciado. En declaraciones al New York Daily News afirma que “Travolta siempre pedía que un hombre le diera su masaje, pero después de un tiempo, ya nadie quería ir con él por su comportamiento inapropiado… Llegó un momento en el que ya no podían encontrar alguien del staff que quisiera atenderlo, así que tuvieron que vetarlo del hotel”. Caputo, de 55 años recuerda como sus compañeros se quejaban de que Travolta se quitara la toalla, se restregara contra la mesa de masajes y elevaba su culito en el aire... “Estos son los signos inequívocos para un masajista terapeuta de que alguien está intentando ver hasta dónde puede llegar”.
Caputo estuvo trabajando en el hotel de 1992 hasta 2008 y ha tenido clientes famosos de la talla de Ricky Martin y Jennifer Lopez.
Singer ha desmentido también estas acusaciones alegando que su cliente se alojó en el hotel hace tan sólo seis meses, algo que nunca habría hecho de haber sido vetado en algún momento.
Yo, sinceramente, no me creo absolutamente nada de todas estas historias. Nadie, siendo tan conocido como Travolta puede comportarse de una forma tan estúpida. Un hombre que ha bailado tan bien no puede ser tan rematadamente bobo. Con lo fácil que sería ponerse, sin ir más lejos, una careta con la efigie de Kiko Matamoros como la que lucen en la serie Inside Men los atracadores y visitar de incógnito cualquier antro de mala muerte… Conozco a una persona que ha trabajado y convivido con él y también pone en duda semejantes afirmaciones. Las únicas salidas de pata de banco que se permite el actor, sostiene, son los alimentos hipercalóricos, completamente inadecuados para alguien que vive de la imagen. No bebe, y siempre que visita una ciudad se pasa por la sede de alcoholicos anónimos. Es cienciólogo y dispone de gente de confianza que podría solucionarle semejantes asuntillos sin mayores problemas. Es más, cuando no acude a actos públicos su aspecto es tan descuidado que con unas simples gafas de sol podría resultar absolutamente irreconocible.
Y al hilo de esto yo me pregunto por qué unos tanto y otros tan poco. Y sólo estoy pensando en el dueño de una productora y en un afamado director de cine a quienes muchos hombres podrían haber denunciado por exactamente lo mismo de lo que se acusa a John Travolta. Con el condicionante de que intentaban aprovecharse de gente que necesitaba trabajar. En determinados ambientes laborales son los hombres las víctimas del acoso sexual. El miedo al ridículo, a no ser creídos o a cerrarse puertas es lo que les hace callar. Aparte de ello, la legislación al respecto no es, ni mucho menos, tan dura como en Estados Unidos. Y eso no es bueno, por mucho que los masajistas le estén haciendo la vida imposible a Travolta…
