Un homenaje a Carlos Larrañaga

Ha sido, junto al también fallecido  Juan Luis Galiardo, uno de los pocos sex symbols de la escena española. Del gran actor, su hija Amparo heredó el talento y su  inconfundible nariz aguileña perfecta . Nunca entendí cómo la actriz decidió hacerla desaparecer y cambiarla por otra corriente en una operación de cirugía estética tan alabada como discutible.

La vida privada de su padre fue bastante complicada. Carlos , con un enorme éxito entre las mujeres, siguió siendo un conquistador hasta el final de sus días.  Con su primera esposa, María Luisa Merlo,  madre de sus 3 hijos, mantuvo una relación tan conflictiva como apasionada. Permanecieron casados desde 1959 a 1977. Derpués,en 1979 se unió a Ana Diosdado, con quien no llegó a casarse. Junto a Ana Diosdado encontró una relativa calma que les duró casi veinte años,  aunque no llegaron a casarse. Ella jamás habó mal de él. Siempre tuvo palabras de cariño hacia su relación, incluso muchos años despuése de romper.

En el año 2000 se casó con María Teresa Ortiz Bau, colega de Jaime de Marichalar en la Fundación Axa. La ruptura fue turbulenta, con libros arrojados desde el balcón de la casa de Colón donde vivía el actor. No renunció, sin embargo, a casarse de nuevo. Su última mujer fue Ana Escribano, mucho más joven que él. Con ella  celebró boda en el 2006 y se separó después, en mayo de 2010. Tuvieron una hija, Paula.

La vida de Larrañaga fue tan intensa como la de algunos de sus personajes. No le molestaban las intromisiones en la vida privada, porque sabía hacer teatro cuando le convenía.  Perteneciente a una dinastía de actores,  hermano de Amparo Rivelles e hijo de María Fernanda Ladrón de Guevara, mantenía una prudente distancia mental con su personaje público, el Carlos Larrañaga que salía en las revistas, y no le importaba jugar con él o dejar que jugaran otros. Y su personaje necesitaba una pareja siempre.

Siempre le recordaré en el papel del señorito gallego Cayetano Salgado en la serie Los Gozos y las Sombras, dirigida por Moreno Alba y basada en la novela de Torrente Ballester. No he encontrado ningún otro  vídeo suyo, si lo encontráis mandadme el enlace. Os dejo un homenaje que le hizo ya hace un año una admiradora en Youtube. Lástima que tenga música y no su voz.

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7 ComentariosPublicado el 31 agosto, 2012 at 09:31am

Adiós a Juan Luis Galiardo, un hombre inigualable

http://www.youtube.com/watch7v=P8WugO9z2cQ

La última vez que le vi en teatro fue en el 96 en Mérida, donde representaba Antígona. Juan Luis Galiardo, uno de los mejores actores que ha pisado los escenarios españoles, nos ha dejado. Tenía un físico envidiable, una voz poderosa y una dicción perfecta. Ha sido tal vez el actor más atractivo de su generación. Y ha dejado el listón muy alto para los que han venido después. Resultaba interesante incluso caracterizado de Don Quijote. Hasta los papeles nutritivos los convertía en ejecuciones magníficas donde demostraba su inigualable talento. Se gastó mucho dinero en psiquiatras a lo largo de su vida y con sus entrevistas en las que desnudaba su subsconciente y hablaba con absoluta libertad de sus problemas mentales, hizo mucho bien a infinidad de depresivos,como podréis comprobar en este link. Os dejo una cita de una entrevista en la que hablaba de la gente que lo quería y de cómo afrontaba la perdida de la juventud. Su respuesta es una frase muy larga digna de una persona que sabe valorar el amor que ha recibido. Seguro de sí mismo y de los suyos.
¿Qué es la edad para usted? ¿Cómo ha influido en un hombre guapo saber que hay un momento en que ése ya no es el principal atractivo?
R. Tengo utilidad para mucha gente. No solamente para mi dolor, que ése ya está mitigado. Tengo utilidad para Juana Prieto Martínez y para María del Águila Bulmes, mujeres con las que he tenido hijos. Para mi hija Isabel, para Natalia, mi hijastra, para mi hijo Luis, para mi otra hija, para mi nieta Albita, para mi nieta Clara, para mi nieto Gilí, para Daniel, para mi compañera actual, María Elías. Hay muchas personas que encuentran en mí una utilidad… Yo soy el hermano mayor también. María Victoria, Isabel, Soledad, Rosa y Juan Arturo. Es que no fui nunca hermano mayor de ellos. He recobrado el espacio que la vida me ha dado. Asumo mi responsabilidad, devuelvo cosas. Y desde luego en mi profesión, pues soy un referente también.

 

EN LA IMAGEN BAJO ESTAS LÍNEAS UNA DE SUS ÚLTIMAS APARICIONES, EN LOS PREMIOS GOYA JUNTO A SU PAREJA, MARÍA ELIAS.


6 ComentariosPublicado el 25 junio, 2012 at 09:10am

La muerte de Paco Marsó

paco_marsoEn esta foto están los dos. Paco Marsó y Carla Duval. Sus muertes, uno detrás de otro, han hecho que las redacciones de los programas de televisión echen humo en los últimos días. La publicidad que se ha dado a las muertes de ambos ha sido excesiva. Apenas se han dedicado unas líneas al hecho, explicado por la propia Concha, de que los órganos de su ex han  salvado tres vidas.

Era un buen productor teatral, que arriesgó el patrimonio familiar en funciones dignas de los mejores teatros de Broadway, pero desgraciadamente será recordado por sus  múltiples apariciones en programas de televisión para pagar sus inmensas deudas. 

 Ha tenido la suerte de que la mujer que siempre lo ha amado y tantas veces lo perdonó, Concha Velasco, sea una gran señora: una mujer que nunca comercializó su vida, sino alguien tremendamente positivo incapaz de hablar mal de nadie. La actriz utilizó a los medios de comunicación en muchas ocasiones como instrumentos de terapia psicológica. Recuerdo un verano en Mallorca tras una reconciliación de la pareja. La actriz, delante de su marido, lo calificaba con una palabra fuerte, era un…., pero era su ….. Y qué nadie hablara mal de él.

Concha Velasco  fue extremadamente generosa con su esposo hasta el final de su vida.  Su relación , hasta que se divorciaron en 2005 , siempre fue tormentosa y llena de altibajos. La actriz renegaba de él y volvía a sucumbir una y otra vez. La pasión física que sentía por su marido, sólo comparable a la que sentía el famoso poeta Catulo por su Lesbia le impedía vivir sin él.

 Era infiel, vividor, le gustaba el juego…Una joyita, pero era la joyita de Concha. Cada vez que he oído a lo largo de los años las declaraciones de esta mujer justificando y alabando a su marido me he preguntado si ese amor intenso y alocado no era la clave de su belleaza, inmune al paso del tiempo a pesar de haber superado los setenta años. ¿Qué ocurrirá a partir de ahora?


9 ComentariosPublicado el 7 noviembre, 2010 at 08:49pm

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